semillas del futuro

Educación Espírita Infancia, Juventud y Familia C.E. León Denis

Página a los padres

en 12 de septiembre de 2012

Por mayores que sean los compromisos que te sujeten a largas obligaciones, en la esfera de los negocios o en la vida social, consagrarás a la familia las atenciones necesarias.

Recordarás que el hogar es solamente el refugio que el arquitecto te planteó, basando estudios y cálculos en los recursos del suelo.

Encontrarás en él el templo de corazones en que las Leyes de Dios te sitúan transitoriamente el espíritu, con el fin de que aprendas las ciencias del alma en el intervalo doméstico.

“Honrarás a tu padre y a tu madre…” proclama la Escritura y de allí se sobrentiende que necesitamos también dignificar a nuestros hijos.

Incluso si ellos, después de adultos, no nos pudieran comprender, nada impide que vayamos a entenderlos y auxiliarlos todo cuanto nos sea posible, sin que por eso necesitemos restringir los planes superiores de servicio que nos alimentó el corazón.

Reconociendo el débito impagable hacia tus padres, los benefactores que entrelazaron en el mundo la felicidad de la cuna, darás a tus hijos con la luz del ejemplo del deber bien cumplido, la debida oportunidad para el intercambio de impresiones y de experiencias.

Si aún no consigues darles el culto en el Evangelio en el hogar, serenándoles las preguntas y ansiedades, con las enseñanzas de Cristo, no te olvides del encuentro sistemático en familia, por lo menos semanalmente, con el fin de atenderles las necesidades del alma.

Detente a registrarles las indagaciones infanto-juveniles, lóales los proyectos edificantes y estimúlales el ánimo a la práctica del bien.

No abandones tus hijos a la onda peligrosa de las pasiones irrefrenables, bajo el pretexto de garantizarles personalidad y emancipación.

Ayúdales y habilítales espiritualmente para la vida de hoy y de mañana.

Sobre todo, no postergues los momentos de hablarles y escucharles, pues la hora de la tormenta de las pruebas en el viaje en la Tierra, se abate más tarde o más temprano, sobre la fuente de cada uno, como un examen de resistencia moral en la obra de mejoría, rescate y perfeccionamiento en que nos encontramos inmersos.

Persevera  en el aviso y en la instrucción, en el cariño y en la advertencia, mientras la situación te favorece, ya que muy difícilmente conseguimos escucharnos los unos a los otros en caso de tumulto o tempestad, incluso porque enseñar equilibrio, cuando el desequilibrio ya se ha instalado, significa en la mayoría de las veces, un trabajo a destiempo o un auxilio tardío.

Espíritu: Emmanuel  Psicografia: Francisco Cândido Xavier Libro: Familia

Traducción: Claudia Bernardes de Carvalho


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