semillas del futuro

Educación Espírita Infancia, Juventud y Familia C.E. León Denis

Para un mundo mejor…

8906126-ilustracion-de-ninos-que-rodea-un-gran-corazon¿Cómo esperar que el mundo mejore, si existen tan pocos cuidados con el corazón infantil?

¿Cómo tener esperanza de tiempos mejores para la Humanidad, a corto o a mediano plazo, ante la estruendosa indiferencia por el alma infantil?

¿Cómo se puede condenar al adolescente de costumbres antisociales, cuando se volvió casi una regla el abandono del niño a su propia suerte?

¿Cómo pensar en un tiempo de equilibrio para la sociedad y de paz para el Mundo, cuando tanto se descuida la formación de los pequeños, y -sin ninguna piedad- se lanzan noticias e imágenes de guerras en sus mentes?

¿Cómo querer una infancia saludable para la Tierra, frente a las escenas grotescas en que el sexo desaforado y la pornografía se disputan la atención de los niños, ante el consentimiento pasivo de padres y maestros?

¿Cómo aspirar a una era de armonía y de fraternidad en el Planeta, si la pugna violenta, el incentivo al engaño y la instigación al uso de armas tienen la entrada franqueada en los hogares y son absorbidos por la mente infantil con la avidez de la novedad?

La hora que atravesamos en el Mundo es, verdaderamente, una hora de gran turbulencia. Es una hora en la que oímos discursos lúcidos con palabras bellas que ocultan la convivencia con la omisión y la irracionalidad de los oradores en lo que atañe a las providencias educacionales para los muchachos. Esos niños son Espíritus que colaboran en la Tierra, llenos de confianza en los hermanos que los antecedieron en el Orbe y que en el Más Allá dejaron promesas y proyectos de atención y orientación a los pequeñitos, exactamente para suplantar el pretérito de omisiones y negligencias ya vividos.

Estos son días donde se valoran las apariencias. Ideas conmovedoras, sugestiones delicadísimas, documentos oficiales con amplia difusión, campañas de los medios muy bien elaboradas, todo lo relativo a la atención de la infancia, de esos pequeños hijos de Dios que acaban de llegar al mundo bajo los cuidados de la sociedad. No obstante, todo eso se pierde en la carrera de los intereses inmediatistas de proyección social y de ganancia desmedida, que desvían recursos humanos y financieros, valiosos y variados, de la ruta de la ciudadanía y de los caminos de la caridad, para hacer favores inconfesables.

Por todo ello, unamos esfuerzos a favor de la infancia y de juventud, ardorosamente, pues sabemos que todavía hay tiempo para disminuir los dolores futuros de la Humanidad, a través de la labor que iniciemos ahora o que ayudemos a mantener. Cerremos filas en torno a la enseñanza de Jesús, atendiendo a su propuesta de dejar que los pequeños lo puedan encontrar, hasta que él llegue, sin ningún impedimento por nuestra parte, por los caminos terrenales. Tan sólo cuando el niño sea cuidado con cariñosa dedicación, cuando esté sostenido por el bien responsable y alimentado con los implementos del amor paterno-materno fraterno, podremos entonces soñar con el mundo mejorado que tanto esperamos.

Cleila Rocha

(Mensaje psicografiado por el médium Raúl Teixeira, el 3 de marzo de 2008, en la hacienda “El Recreo” en Pedreira, San Pablo, Brasil.)

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1er “Encuentro en Familia” de este nuevo año

adolescencia_1Nuestros hijos crecen y a medida que van creciendo vamos descubriendo en ellos matices diferentes e incluso ignorados hasta entonces. Poco a poco nos vamos dando cuenta del desarrollo de su personalidad que, a veces, poco o nada tiene que ver con la nuestra o con aquello que hemos intentado trasmitir. Valores que parecen haber olvidado, rebeldía, insumisión, etc. son algunas de las cuestiones que se presentan en esta complicada etapa.

Es habitual percibir en la mayoría de los padres la inquietud cuando nos trasmiten que se hallan ante verdaderos desconocidos y que no saben como lidiar con los conflictos que se generan por la falta de comprensión y entendimiento con sus hijos.

Esta semana tendrá lugar el 1º Encuentro en Familia de este nuevo año que hemos comenzado. En esta ocasión Elaine Lettiere, educadora, psicóloga y miembro de la Comisión de Familia, Infancia y Juventud de la FEE, nos hablará de una de las etapas más sensibles y complejas del desarrollo: la adolescencia. En esta época de la vida, intermedia entre la edad infantil y la edad adulta, empieza a surgir el verdadero ser espiritual que somos, y se constituye como una etapa de descubrimientos, despertar de la sexualidad, autoafirmación, etc. Una etapa sin duda conflictiva tanto para el joven como para la familia, en la que surgen miedos, incomprensiones e incluso enfrentamientos en el ámbito del hogar y que exigen de nosotros paciencia, comprensión y mucho, mucho amor.

Cuestiones tan delicadas como son las drogas y la orientación sexual en el seno familiar serán dos de los temas que serán tratados en este primera parte.

Os esperamos!!!

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Miedos infantiles

25-DE-NOV_-MIEDOS-NIÑOS-300x296Hay niños que tienen miedos inexplicables. Sin que nadie los haya asustado con figuras monstruosas, con la oscuridad o con que se ahogan, ellas demuestran temer la oscuridad, el mar, el río, las armas. Se les ponen los pelos de punta y corren a la falda de los padres, o se quedan paradas, llorando alto, frente a determinadas situaciones. Hay incluso bebitos que duermen tranquilos en la falda materna. La madre los acuesta en la cunita, los besa dulcemente y los cubre, llena de cariño. Sin embargo, cuando se retira de la habitación y apaga a luz, ellos se despiertan gritando, con tremendo pavor, y demoran para calmarse posteriormente.

Algunos niños tienen dificultades con la oscuridad. No consiguen entrar en un lugar que esté oscuro, incluso acompañados. Registran su desagrado agarrándose a las manos de quien esté con ellos y así mismo, lloran, y piden con insistencia para que enciendan la luz. Algunos padres, con el deseo que sus hijos crezcan sin miedos, los obligan a enfrentar tales situaciones, llamándolos miedosos, bobos y otros adjetivos aún más infelices. Obligan al hijo a entrar en una habitación oscura para buscar y recoger algún objeto, adrede, y se enfurecen si el niño llora, grita y no hace lo que le han pedido. Para vencer el miedo al agua, entran en el mar, río o piscina con el hijo en los brazos, obligándolo a quedarse allí. El niño llega al desespero, arañando y gritando con pavor.

Los miedos infantiles de esa naturaleza no se originan en esta vida, sino que son registrados desde los primeros meses, sin ninguna explicación razonable en la actualidad. Son registros que el espíritu trae por haber sufrido algún mal en vidas anteriores, quizás incluso la muerte, en lugares oscuros o en el agua. Quizás estuvo en un derrumbe, se quedó en la oscuridad por algún tiempo hasta que su muerte física se consumara. O murió ahogado, incluso por imprudencia propia. Es por eso que estos miedos infantiles nos merecen todo respeto y cuidado.

El niño deberá ser llevado, poco a poco, con mucho cuidado, a entender que ahora está seguro. Los padres podrán afirmarle esto, muchas y muchas veces, diciéndole que lo aman y que lo protegerán. Que él no precisa temer a la oscuridad, pues ésta desaparece cuando encendemos la luz. Llevarla al mar, para mojar sus pies despacito, jugar en la arena y, poco a poco, irle hablando de la necesidad de tener prudencia, pero también, que no hay motivo para tanto miedo. Tal vez llevar al hijo a piscinas poco profundas y allí quedarse con él, incentivándolo a jugar en el agua. Jamás, en ninguna circunstancia, reírse de sus temores o calificarlo de forma negativa. Son problemas muy profundos del espíritu y de forma delicada, cuidadosa y profunda deben ser trabajados.

***

El hijo que nos llega es siempre un espíritu que está pidiendo ayuda para su crecimiento interior. Confía en nosotros y por ello nos toma para padres. No le fallemos en los momentos más importantes. Ayudémosle a superar sus dificultades, con tranquilidad. No nos importe el aplauso del mundo, ni si él no ostentará jamás las medallas del hombre más corajudo o del mejor nadador. Lo importante es que se convierta en un hombre equilibrado, superando las dificultades una a una, seguro y feliz.

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“Encuentro en familia”

Estimados amigos,

Comenzamos un nuevo año lleno de ilusiones y proyectos cuyo objetivo, en este caso, sois vosotros, educadores, padres, madres, niños, jóvenes y familia en general.

Tenemos toda una programación para nuestros “Encuentros en Familia” con temas de profundo interés para todos los implicados en la educación de nuestros niños y jóvenes.

Queremos dejaros aquí el programa de lo que será este trimestre, recordándoos que vosotros sois los protagonistas y que estaremos encantados de poder responder vuestras dudas, atender las dificultades y de servir para esclareceros en todo aquello que sea preciso.

Pronto podremos también programar con vuestra contribución el seminario que cerrará este primer trimestre de trabajo del 2013.

Os esperamos a todos,

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Cuento: “Lina, la lagartija”

papel-gecoLina, pequeña lagartija, estaba en la pared de una casa y oyó dos chicos conversando. Eduardo, el mayor, mirando para lo alto con cara de enfado, dijo para el hermano de sólo dos años:

— ¡Voy a acabar con ese bicho horrible! No sirve para nada y afea nuestra casa.

Llena de miedo, Lina corrió a esconderse en un rincón, entre las tablas del revestimiento, donde vivía con su madre. Ella estaba muy triste, y la madre quiso saber el motivo de tanta tristeza.

— ¡Ah, mamá! ¡El chico, aquel que llaman Eduardo, dijo que soy horrible y que no sirvo para nada!

La madre, cariñosa, procuró calmarla, levantándole el ánimo.

— Lina, la belleza es algo que depende del gusto de cada uno. Tú eres mi hija y yo te encuentro linda. ¡Y nosotras, las lagartijas, somos muy útiles, sí!

En ese momento, la madre-lagartija se calló porque entró en la sala la dueña de la casa. Luego enseguida, apareció el chico con un palo en la mano. Él miró para lo alto y preguntó:

— ¿Dónde esta ella? ¿Dónde se escondió? ¿Dónde?

Sorprendida, la señora quiso saber:

— ¿Ella quién, hijo mío?

— ¡Aquella lagartija horrorosa! Estaba allí ahora mismo — gritaba él, indicando con el dedo el alto de la pared.

La madrecita, más experimentada y amorosa, dijo:

— Eduardo, deja al pobre bichito en paz. La lagartija no te hizo nada. Es un ser creado por Dios, como nosotros, y merece respeto.

— ¡Pero, mamá! ¡Esa lagartija no sirve para nada.

— Tú te engañas, hijo mío. Las lagartijas tienen un papel muy importante: ellas se alimentan de insectos nocivos y, de ese modo, colaboran en la limpieza de nuestra vivienda.

— ¿Es eso verdad, mamá?

— Sí. Es verdad.

El niño pensó un poco y replicó:

—    ¿Mamá, pero son seres creados por Dios?    

— A buen seguro, hijo. Dios, nuestro Padre, es el creador de todo el universo. ¡Todo lo que existe es obra de Dios! Plantas, animales, seres humanos, finalmente, toda la Naturaleza; nuestro planeta Tierra y todo lo demás que existe en el cosmos.

— ¿Pero para qué Dios creo todo eso?

— Para la evolución. Todos nosotros progresamos siempre, continuamente. Podemos decir hasta que nosotros ya fuimos lagartijas arrastrándonos todo el tiempo por las paredes.

— ¡No creo! ¿Y las hormigas? ¿Los insectos? ¿Las mariposas? ¿Los pájaros? ¿Los animales feroces? Y…  

— Es verdad, Eduardo. Cuando el Padre creó el principio inteligente, o espíritu, él comenzó bien pequeñito, como simple molécula y fue desarrollándose a lo largo del tiempo, pasando por las diversas especies, progresando siempre hasta alcanzar la fase de ser humano. ¿Entendiste?

El chico se tocaba la cabeza, mirando para la pared, donde dos lagartijas estaban paradas, ojos abiertos, cuello estirado para el frente, como si estuvieran oyendo, interesadas, la conversación de él con la madre.

— ¡Espíritu yo sé lo que es! ¿Pero cómo progresa él?

— A través de las reencarnaciones, o vidas sucesivas.

— ¡Ah!… — ¿y eso no tiene fin?

— Claro que tendrá un fin. Cuando aprendamos a amar como Jesús nos enseñó y cuando haya alcanzado todo el conocimiento. Entonces, será un espíritu perfecto. Jesús, para nosotros, es el símbolo de la perfección.

El chico estaba perplejo y pensativo.

— ¡Pero va a tardar mucho, mamá!

— Ciertamente. Pero eso no importa. Tendremos todo el tiempo que nos sea necesario.

Eduardo irguió la cabeza para lo alto y miró a las dos lagartijas con más respeto. Dentro de sí un nuevo concepto se hubo instalado: como él, ellas también eran hijas de Dios.     

Se volvió para la madrecita, haciendo un gesto con las manos y se rindió:

— ¡Al final, ellas no son tan feas así!!

La madre sonrió y abrazó al hijo con infinito amor.

En lo alto de la pared, la lagartija-madre abrazó a Lina. Ellas estaban contentas. La conversación entre madre e hijo fue muy instructiva para ellas también, que ahora se sentían más valoradas.

— ¿Tú oíste, Lina? ¡Nosotras también somos hijas de Dios!

Y de aquel día en delante, no necesitaron más tener miedo de Eduardo. Él se transformó, pasando a respetar a todos, fueran plantas, animales o seres humanos.

En la escuela, al percibir que él había cambiado, los compañeros quisieron saber la razón, y Eduardo les contó sus nuevos conocimientos, mejorando la relación de todos con el mundo en que vivían.    

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MEIMEI

(Recibida por Célia X. de Camargo, em Rolândia-PR, em 2/5/2011.)   

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Depende de nosotros

3372056974_87f0d5bb37El movimiento de la madre naturaleza es de extraordinaria belleza, cuando conseguimos desarrollar la mirada capaz de percibirla. El árbol majestuoso, adornado de flores o cargado de frutos, cuya copa abundante se tornó abrigo de animales y de caminantes humanos, aun hace poco tiempo no pasaba de sencilla simiente, en cuya intimidad el Creador estructuro el futuro del bosque o de la floresta.

El palacio real, soberbio, que alberga nobles familias o que sirve de palco de diversas decisiones para las comunidades, confortable y seguro, fue levantado ladrillo a ladrillo, poco a poco, hasta que alcanzase las dimensiones proyectadas. Poco tiempo antes, toda la albañilería que lo compone se encontraba desecha en el barro irregular, en el cuerpo planetario, llevando, potencialmente, las condiciones para volverse útil, bajo el comando de la humana inteligencia.

La pieza valiosa de lino, que viste individuos y que adorna ambientes, prestándoles elegancia, refinamiento y frescor, antes temblaba al viento, verde, en un hermoso y ágil baile. No pasaría de hierba resecada y abandonada, sin valor, si la inteligencia del hombre no la hubiese identificado, manufacturado y puesto al alcance de todos, transformándola en valioso tejido.

Así también, vemos que la criatura de bien, generosa y digna, ordenada y trabajadora, que engrandece la vida, donde quiera que esté, del mismo modo que el delincuente atormentado y violento, calculista y frio, blanco de la lamentación y del pavor donde se presente, no son otros sino los niños que crecerán bajo los auspicios del amor y de la libertad o bajo la presión del infortunio y de las limitaciones morales, respectivamente, llevadas que fueron por manos devotas y atentas o por otras, displicentes y viciosas. Por su turno esas manos pertenecerán a adultos malformados, que pasaran adelante su falta de preparación, o fueron propias de otros individuos bien estructurados, que multiplicaran su grandeza.

Es tiempo de fijarse para el hecho de que el futuro de nuestro planeta, en lo que se refiere al respecto de los campos de la ética y de la moral como de la ciencia y del arte, será feliz o desdichado, conforme se encuentre bajo el gobierno de almas moralmente saludables o espiritualmente enfermas, en función de los direccionamientos por nosotros impresos en el trabajo educacional.

Efectivamente, los que tenemos bajo nuestros cuidados y la dirección de la educación infanto-juvenil, estamos en lo correcto de que esos tiempos bien nivelados del mundo o los días de desestructuración que estén por venir dependerán de nuestra mentalidad y de nuestra sensibilidad. Dependerá de nosotros la suerte o la desgracia de la humanidad que está por venir, incuestionablemente.

La luz que coronara el mundo o la sombra que podrá oscurecer, está siendo, desde ahora, elaborada por todos los que tenemos el deber de orientar y educar bien, comenzando por los padres y por los profesores, para extenderse a la más amplia sociedad.

Clélia Rocha

Médium Raúl Teixeira

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