semillas del futuro

Educación Espírita Infancia, Juventud y Familia C.E. León Denis

Nuestro “Encuentro en Familia” de Febrero

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Hola amigos,

¡¡¡¡Cómo pasa el tiempo!!! Se acerca de nuevo la fecha para nuestro “Encuentro en Familia” este mes de febrero.

En esta ocasión seguiremos hablando de la Adolescencia, esta etapa tan importante en el desarrollo de nuestros pequeños, y más concretamente sobre la sexualidad. A partir de los 11-12 años, en el periodo que conocemos como pre-adolescencia, comienza a despertarse en los niños la curiosidad por el sexo, por su cuerpo y por la sexualidad en general. En esta fase, los padres y educadores nos vemos sorprendidos por preguntas a veces incómodas, o que no sabemos cómo responder adecuadamente, atendiendo al nivel de comprensión, conocimiento y desarrollo de los jóvenes.

Es por eso, que esta charla que impartirá Claudia Werdine, coordinadora de Educación Espírita infanto-juvenil en Europa del CEI, miembro de la Comisión de Educación Espírita para la infancia, juventud y familia de la FEE, y coordinadora del Proyecto “Semillas del Futuro” del CELD, será relevante para conocer y saber orientar a nuestros pequeños a la Luz de la Doctrina Espírita.

Ya sabéis, Viernes 22 de febrero, a las 18:00h, en nuestro Centro.

Seréis todos bienvenidos!!!

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Inteligencias Múltiples

Tipos-de-inteligencia“Yo soy un soñador práctico. Mis sueños no son meramente fantasías vacías. Yo quiero convertir mis sueños en realidad.”

Gandhi

Hay en el Espíritu inmortal un universo de potencialidades para ser despertadas, desenvueltas y educadas.

En la condición de herederos de Dios traemos con nosotros riquezas de las cuales aun no tenemos dimensión  ni capacidad para aquilatarlas, sin embargo, puede la educación verdadera, aquel “arte de manejar los caracteresy de formar hábitos, como preconizó Allan Kardec, desvelando esta inmensidad de talentos y colocarlos al servicio del progreso de su portador y de toda la colectividad humana.

En este sentido, necesitará el educador espírita conocer algo de la Filosofía Espírita de la Educación, de la propuesta pedagógica del Espiritismo para la educación y también poseer un mínimo de conocimiento de las ciencias del mundo (Psicología, Biología, Sociología, etc.) para realizar contento su menester.

Como el objeto mayor del proceso enseñanza-aprendizaje espírita es la formación intelecto-moral, sea en el ámbito del Centro Espírita, sea en el de la familia o de las escuelas espíritas, urge reconsiderar la visión doctrinaria de inteligencia, para que los instrumentos a ser utilizados por estas tres importantes instituciones sean fieles a la propuesta espírita. En una nota en El Libro de los Espíritus (1), el Codificador se expresó así:

“La inteligencia es una facultad especial, peculiar a algunas clases de seres orgánicos y que les da, con el pensamiento, la voluntad de actuar, la conciencia de que existen y de que constituyen una individualidad cada uno, así como los medios de establecer relaciones con el mundo exterior y de proveer sus necesidades.”

A veces consideramos inteligentes a las personas que tienen una capacidad considerable de almacenar datos, informaciones y acceder a ellas cuando es preciso. Sin embargo, no hay ninguna alusión, en esta nota de Kardec, a la memoria o capacidad de memorización. El concepto espírita es mucho más amplio y completo, incluso porque la inteligencia es “un atributo exclusivo del alma” (2) y no un departamento del cerebro circunscrito a una región específica, aunque mucho se utilice de esta para su manifestación.

Hablar de desenvolvimiento de la cognición, entendiéndola y estudiándola en sus desvíos, es de importancia vital para los que lidian con la educación espírita, pues necesitamos basar el “cómo se enseña” en el “cómo el niño aprende”. Es a partir de las formas por las cuales los educadores manifiestan sus voluntades, se relacionan, construyen y reconstruyen el mundo, y se dan cuenta en él, que basaremos nuestros procedimientos didácticos. Esto si quisiéramos tener en cuenta el bagaje de experiencias y adquisiciones que están trayendo de otras reencarnaciones.

Y no hacerlo sería un contrasentido.

A este respecto, Howard Gardner trajo una contribución sustancial al proponer la Teoría de las Inteligencias Múltiples, afirmando que los seres humanos son capaces de desenvolver, por lo menos, siete inteligencias. Su contribución es más completa y sensata que aquella tradicionalmente propuesta por Bidet, con sus test de Q.I. (coeficiente de inteligencia), que evalúan única-mente las facultades lógicas y lingüísticas del individuo.

La teoría de Gardner parte de la psicología desenvuelta y de la neuropsicología, y reconoce diferentes aspectos de la cognición. Para él, todos tenemos estas siete inteligencias, pero por razones genéticas y ambientales se presentan diferenciadas entre las personas.

Los espíritas sabemos que no es tanto el ambiente y no tanto el factor genético, que son los ascendentes espirituales del reencarnante que van predisponiéndolo más para un campo del saber de lo que para otro, más allá de sus necesidades espirituales de tener esta o aquella manifestación intelectiva cercenada temporalmente.

Haciendo un amplio estudio entre niños excepcionales, niños dichos normales y una profunda investigación de cuño antropológico sobre la evolución de la cognición, a través de los milenios, él concluyó que existían estas inteligencias.

– Inteligencia Lingüística es la habilidad para agradar, estimular, transmitir ideas y usar el lenguaje para convencer.

– Inteligencia Lógica-Matemáticaes la habilidad para reconocer problemas, resolverlos, lidiar con una serie de razonamientos, más allá de una facilidad para ordenar y sistematizar.

– Inteligencia Musicales la habilidad para reproducir sueños, timbres, ritmos, percibir temas musicales, etc.

– Inteligencia Espaciales la capacidad para percibir el mundo visual y espacial de forma precisa. Crear tensión, equilibrio en una representación espacial, manipular formas u objetos mentalmente.

– Inteligencia Cinética – es la habilidad para usar la coordinación en deportes, artes escénicos o plásticas, en el movimiento del cuerpo y manipulación de objetos.

– Inteligencia Interpersonal – es la habilidad para entender y lidiar con las emociones ajenas.

– Inteligencia Intrapersonal – es la capacidad que el individuo tiene de tener acceso a su mundo íntimo de sueños, ideas, sentimientos, discriminándolos, abriendo mano de ellos en la resolución de problemas y en la creación de algo. Esta habilidad permite aun que su portador formule una auto-imagen precisa de sí mismo.

Hay aun otra que viene siendo estudiada por ese investigador y que aun no fue divulgada oficialmente – la inteligencia espiritual.

Tales inteligencias, en la visión espírita, no son otra cosa sino el acervo de conquistas del Espíritu inmortal en su trayectoria evolutiva.

Ellas necesitan ser diagnosticadas por los educadores espíritas a fin de ser trabajadas, e incluso aquellas que no se encuentren afloradas podrán ser despertadas mediante un trabajo serio, con técnicas apropiadas para la transmisión de los contenidos espíritas y despertar de aquello que está en el interior de las almas con las cuales estamos lidiando.

Si la educación espírita, como la entendemos, es la educación del hombre integral, no hay como continuar enfatizando solamente aquello que las escuelas terrestres priorizan en sus curriculums: tenemos que volcarnos aun más en nuestros abordajes y procedimientos para la realidad imperecedera del ser, promoviendo su “desenvolvimiento armónico” como pretendía Pestalozzi.

Lo que afirmamos crece en importancia cuando tomamos contacto con tales afirmaciones de Allan Kardec (3): “En cada niño que nace, en vez de un Espíritu atrasado e inclinado al mal, que antes en ella encarnaría, vería a un Espíritu más adelantado y propenso al bien.” (Comillas de Kardec.)

Y aun añade, refiriéndose a los nuevos tiempos y las nuevas generaciones (4): “Cabiéndole fundar la era del progreso moral, la nueva generación se distingue por inteligencia y razón generalmente precoces, juntas al sentimiento innato del bien y las creencias espiritualistas, lo que constituye una señal indudable de cierto grado de adelantamiento anterior.” (Idem.)

No hay como disimular el papel relevante de la educación espírita junto a esos Espíritus que hace algún tiempo ya comenzaron a reencarnar. Son ellos los artífices de un nuevo orden social, los promotores de una revolución en los diversos campos del conocimiento humano y están renaciendo en chabolas, en los campos, en las ciudades, en todos los lugares.

Son muchas las dificultades que los educadores espíritas tienen que vencer para que un trabajo de ese porte pueda ser efectivo. Pero la mayor de ellas continúa siendo el desconocimiento del gran potencial educativo que la Doctrina Espírita encierra. Después las visiones pesimistas y apresuradas sobre la propuesta de la Escuela Espírita. Y aun las imperfecciones personales que todos cargamos y que nos impiden aglutinar con espíritu de humildad en torno de grandes proyectos e ideales.

Pero como afirmó Max Weber y con él concordamos plenamente: (5) “El hombre no habría alcanzado lo posible si repetidas veces no hubiese buscado lo imposible.”

Prosigamos entonces, todos los que creemos en el inmenso potencial educativo de la Doctrina Espírita, en nuestras actividades pedagógicas, sin desmerecer o hacer juicio de valor, en relación a los que identifican en el Espiritismo su ca-rácter puramente asistencial.

Pero recordemos que la mayor de las caridades realizada por el Divino Maestro fue la de legarnos su Evangelio, repleto de exhortaciones dedicadas para el crecimiento interior de las almas, para el trabajo de auto-educación, perseverante, solidario, racional y amoroso.

CEZAR BRAGA SAID

http://kardec.com/reformador/refjun01.pdf

 

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La construcción del Hogar

3313108-ni-o-del-dibujo-de-familia-feliz-hogar-y-la-vidaEs muy común hacer la distinción entre casa y hogar. Acostumbramos a llamar de casa la construcción de material, de madera, de albañilería, de piedra, sea lo que sea, en cuanto el hogar es lo que pasa dentro de esa construcción. Muchas veces, conseguimos construir la casa, pero no llegamos a formar el hogar. Vivimos dentro de esa casa de formas tan extrañas, que no configuran el hogar. El hogar es lo emocional, es lo sentimental, es lo racional, es lo vivencial. Es la interacción de las personas. La casa es el edifico. Muchas veces las personas dicen: Estoy yendo para casa, pero, aborrecidos, porque están yendo para casa y, posiblemente, al llegar a casa, no encontraran el respaldo del hogar. Es muy importante saber porque el hogar nos es tan importante.

Exactamente porque allí se reúnen Espíritus, criaturas, individuos procedentes de las más variadas esquinas de la naturaleza. Venidas, esas criaturas, de las experiencias de las más variadas y, al encontrarnos dentro de casa, para formar el hogar, tendremos obligatoriamente que intercambiar esas experiencias. La esposa tubo una educación, una formación, una instrucción o dejo de tenerla. El marido otra y, ahora, son dos personas que se van a reunir, en la tentativa de forjar otras personas y educarlas, los hijos.

El hogar representa ese crisol, ese campo de pruebas, donde las diferencias se friccionan, donde trocamos aquello que sabemos con lo que el otro sabe. De ese modo, es muy importante que construyamos nuestro hogar en bases de equilibrio, de entendimiento, lo que no siempre es fácil. Todas las veces que nos reunimos, personas diferentes, sea en lo que sea, eso nos da una cierta inestabilidad, eso genera una cierta inestabilidad. Hay siempre una diferencia entre el esposo y la esposa, entre los padres y los hijos, entre los hermanos. ¿Por qué? Porque si la esposa tiene un poco mas de cultura, si el marido tiene un poco menos, eso deja un nivel de frustración. Ella va a hacer de todo para mostrar que también sabe, cuando sería tan fácil admitir que no lo sabe. Podrá aprender. Si la esposa se torna sumisa porque su marido es doctor, su marido sabe, ya se desequilibra el hogar. Sería tan normal si ella admitiese que, de hecho, el preparo lo que sabe, el sabe más y ella no está prohibida de aprender y de saber también. Pero, cada cual respetando al otro, sin sentirse lesionado, sin sentirse frustrado, sin sentirse disminuido.

En el hogar, tenemos la ocasión de cambiar todo esto. Sabemos que aquel hombre notable, notable medico en la sociedad, llega a casa. El es carente de lo que la cocinera hace, de los cariños de la esposa, de los hijos. Aquel grandioso ingeniero respetado en su empresa, en la sociedad, pero cuando llega a casa, es aquel gatito carente de cariño, de atención de su esposa, de sus hijos. Somos movidos a la emoción, al sentimiento. El ser humano no es meramente racional, somos sentimentales. Entonces, aquel hombre que hace presión en la sociedad, el gran político, el gran administrador, cuando llega a casa quien manda en todo es su mujer. No, nosotros no vamos. No, yo no quiero. No, no lo vas hacer. No, no lo aceptaras. Y para que el amor pueda fortalecerse es necesario que aprendamos a escucharnos uno al otro. El hogar es así. Es esa gran olla, es ese gran crisol, dentro de cuya estructura todos vamos aprendiendo, unos con los otros, ofreciendo lo mejor que tengamos y aprendiendo lo que los otros tienen para ofrecernos. Es muy importante la estructura del hogar. Nada tiene que ver con la casa. El hogar de dentro.

* * *

Una vez que esa estructura del hogar es de dentro de la criatura humana, es muy importante que cada elemento del hogar se preocupe con el otro y se ocupe también con él. Cada vez que pensamos en la familia que vive en ese hogar que estamos abordando, ciertamente que cabe a los esposos determinados compromisos entre sí, para la manutención del hogar. Si ellos no hicieran esos cuidados, el hogar no se sustenta. Para la estructura del hogar es importantísima la fidelidad, el respeto, la pareja, el acompañamiento, el compañerismo. Si hubiera hijos en la relación, los cuidados con la dirección de los hijos en este mundo atormentado de la actualidad. ¿Dónde están nuestros hijos? ¿Con quién están nuestros hijos? ¿Qué estarán haciendo nuestros hijos? Esos cuidados que, hay muchos, pasaran a ser cosas fuera de moda, necesitan volver a las preocupaciones nuestras, necesitan retornar a los cuidados domésticos.

Cuando oímos las noticias de que tal niño fue maltratado, fue llevado, fue conducido, eso nos lleva reflexionar sobre las desatenciones, muchas veces, de los padres. ¿Con quién está mi hijo? ¿Dónde está en este momento? Vivimos días en que nuestros hijos son mandados para dormir en la casa de los amigos, de los colegas. Pero no sabemos quiénes son los padres de esos amigos, de esos colegas. No sabemos cuál es la formación moral de esa familia para donde estamos mandando a nuestros hijos. Muchas veces, despertamos demasiado tarde. La estructura del hogar exige buen sentido, exige cuidado, exige raciocinio. No es una prisión. Todos disfrutan libertad. Pero, en la estructura del hogar, la libertad jamás estará alejada, distanciada de las nociones de responsabilidad.

Todos los que tienen libertad en el hogar, también han de tener responsabilidad. ¿Y si fueran niños? Vamos enseñando a los niños a tener responsabilidad con las cosas de ellos. Guardar los juguetes, colocar la ropa que saco del cesto, en la medida en que ellos van pudiendo. ¿Cómo los niños aprenden a ayudar en casa? Trae para mama, coge la escoba. Coge aquello. Trae aquello. Lleva aquello para la mama. Ayuda a mama. Sin ninguna imposición, para que el niño aprenda a gustarle colaborar. Ven aquí con papa, ponte aquí para que para pueda estirarse. Creando vínculos. Cuando nuestros hijos comienzan a ir para la escuela, temprano, será nuestro deber, de papa o de mama, llevar el asunto con ellos.

¿Cómo te fue hoy el día? ¿Con quién jugaste? ¿Qué te enseño la profesora? ¿O la tía? ¿Y tu merienda, la comiste? ¿Compartiste con alguien? Para qué enseñemos a nuestros niños, desde temprano, a conversar con nosotros sobre lo que paso con él. Después que el aprenda a conversar con nosotros, no necesitamos preguntar nada. Cuando agarramos la puerta de la escuela, el ya nos viene contando. Cuando lo ponemos en el coche, el ya comenzó a hablar. Y es de esa manera que vamos creando una compañía domestica. Los hijos no necesitan esconder a sus padres las cosas que viven. Los padres no deben negar orientación a los hijos, para que ellos sepan guiarse. Estar siempre acompañando. Cuando nuestro hijos comienzan a crecer y no hacen aquellas intrigantes preguntas, sobre sexo, sobre eso o sobre aquello, que los padres no imaginen que ellos no saben, que ellos son inocentes. Admitan que ya aprenderán, de forma equivocada y, porque aprenderán de forma equivocada, tengan vergüenza de hablar con nosotros.

Cabe, entonces, para que el hogar se levante, todos nosotros envolvernos con todos. Con cariño, con atención, con sonrisa, con seriedad, cada cosa en su lugar. Pero, que no falte entre nosotros jamás la ternura, el respeto reciproco, en la certeza de que somos hermanos en Dios, momentáneamente situados como marido, mujer, padres, hijos, hermanos. Para que nuestro hogar sea feliz, para que utilicemos ese crisol, como la gran oficina de las almas, no podrá faltar el amor. El amor que genera respeto, el amor que imprime responsabilidad.

Raúl Teixera

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 186, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em janeiro de 2009. Em 03.01.2011.

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