semillas del futuro

Educación Espírita Infancia, Juventud y Familia C.E. León Denis

El dificil arte de decir “no” a los hijos

Sin título¿Usted acostumbra a decir “no” a sus hijos?

¿Considera fácil negarles alguna cosa a esas criaturitas encantadoras y de rostros angelicales que piden con tanta dulzura?

Una conocida educadora de nuestro país alerta de que no es fácil decir no a los hijos, principalmente cuando tenemos los recursos para atenderlos.

Al final, nos preguntamos, ¿qué importancia tiene un carrito más, un juego nuevo si tenemos el dinero necesario para comprar lo que quieren? ¿Por qué no satisfacerlos?

Si podemos salir de casa escondidos para evitar que lloren, ¿por qué provocar lágrimas?

Si le da tanto placer comerse todos los bombones de la caja, ¿para qué hacerle pensar en los demás?

Y, además, es más fácil y más agradable ser bonachón…

El problema está en que ser padre es mucho más que ser sólo bonachón con los hijos. Ser padre es tener una función y responsabilidad social ante los hijos y ante la sociedad en la que vivimos.

Por tanto, cuando decidimos negarle un carrito a un hijo, aun pudiendo comprárselo, o sufriendo por decirle “no”, porque él ya tiene otros diez o veinte, le estamos enseñando que existe un límite para el tener.

Estamos, indirectamente, valorando el ser.

Pero cuando atendemos a todos los pedidos, estamos dando lecciones de dominación, colaborando para que el niño aprenda, con nuestro propio ejemplo, lo que queremos que sea en la vida: una persona que no acepta límites y que no respeta al otro en cuanto a individuo.

Tenemos que pensar que, para tener todo en la vida, cuando sea adulto,  tendrá que ser extremadamente competitivo y probablemente con mucha “flexibilidad” ética, por no decir deshonesto.

Pero, ¿cómo conseguir todo? ¿Cómo aceptar cualquier derrota, cualquier “no” si nunca le hicimos creer que eso era posible y hasta normal?

No estamos defendiendo la idea de que se críe un ser acomodado sin ambiciones y derrotista. De ninguna manera. Es el equilibrio el que precisa establecerse: el reconocimiento realista de que, en la vida a veces se gana y, otras en cambio, se pierde.

Para hacer que un individuo sea un luchador, un ganador, es preciso que, desde luego, el aprenda a luchar por lo que desea, pero con sus propias armas y recursos, y no haciéndole creer que alguien le dará todo, siempre, o que le caerá del cielo.

Satisfacer las necesidades de los hijos es una obligación de los padres, sin embargo es preciso distinguir claramente que son necesidades de lo que apenas es consumismo caprichoso.

Establecer límites para los hijos, es necesario y saludable.

Nunca se oyó hablar que los niños hayan enfermado porque se les haya negado un juguete nuevo o cualquier otra cosa.

Pero sí se tienen noticias de pequeños delincuentes que se volvieron agresivos cuando escucharon el primer “no” fuera de casa.

Por esa razón, si usted ama a su hijo, vale la pena pensar en la importancia de aprender el difícil arte de decir no.

Vale la pena pensar  en la importancia de educar y preparar a los hijos para enfrentar los tiempos difíciles, aunque ellos nunca lleguen.

***

El esfuerzo por la educación no puede ser desconsiderado.Todos tenemos responsabilidades en el contexto de la vida, las realizaciones humanas, las actividades sociales, miembros que somos de la familia universal.

Redação do Momento Espírita com pensamentos do verbete Educação, do livro Repositório de sabedoria, v. 1, pelo Espírito Joanna de Ângelis, psicografia de Divaldo Pereira Franco, ed. Leal.Em 13.09.2010.

Traducido por Yolanda Durán- Comisión Educacion FEE

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Hijos difíciles

po43zofvokjwqCada nuevo hijo que recibimos en el hogar es, sin duda, un motivo de alegría, de esperanza. Representa la culminación del amor que une, o que debe unir, a la familia.

Cuando recibimos en nuestros brazos a ese pequeñín, y aún antes, idealizamos para él un futuro lleno de proyectos, anhelos, esperanzas, salud orgánica e inteligencia.

Sin embargo, más tarde o más temprano, en la medida que van creciendo, que se van desarrollando física y psicológicamente vamos descubriendo al verdadero ser que nos ha sido entregado y que con tanto amor hemos acogido.

En ocasiones la tierna criatura que nos fue entregada desaparece para reaparecer más adelante como un pequeño tirano. Junto a los hijos buenos, obedientes, pacíficos surgen también aquellos otros que ponen constantemente a prueba nuestra paciencia, nuestra serenidad, aquellos que son problemáticos.

La relación familiar con estos niños desobedientes, rebeldes, a menudo nos ocasiona angustias, tensiones emocionales, preocupaciones sin fin, y cansancio físico y psicológico, por presentar un temperamento fuerte, diferente.

Es frecuente escuchar a los padres quejarse y sucumbir por no saber cómo tratarlos, cómo reconducirlos, cómo disciplinarlos. Hay mucho miedo en los padres a perder los papeles porque esta situación desemboca, a menudo, en episodios violentos y agresivos dentro del hogar.

Desde el punto de vista que nos ofrece la Doctrina Espírita somos conscientes de que los lazos de familia no se verifican por el azar pues, como sabemos, hay una ley Divina que comanda el destino y la unión de las almas para la vivencia reencarnatoria.

Nuestros hijos son espíritus encarnados y podemos decir que no son nuestros, sino que han sido entregados por Dios a nuestro cuidado para que les propiciemos oportunidades para el progreso al mismo tiempo que progresamos junto a ellos.

Desde este punto de vista, es muy posible que esos sueños y anhelos, esos planes que tenemos para ellos hayan sido trazados por nosotros mismos en el Mundo Espiritual, mucho antes de reencarnar.

Siendo así, no podemos ni debemos alarmarnos si nuestros hijos nos presentan problemas y dificultades desde la más tierna edad.

Estos hijos problemáticos son aquellos que la Ley de Causa y Efecto nos presenta, nos devuelve para la convivencia familiar, de manera que juntos podamos rehacer nuestros destinos a través de las diferentes situaciones que se nos presentan. Este reencuentro que la Sabiduría Divina nos proporciona nos ofrecerá la ocasión para emprender nuevos rumbos para un mejor futuro espiritual. Sería una oportunidad para la reconciliación con aquellos que en un pasado tortuoso posiblemente herimos, o con aquellos por los que fuimos heridos.

El Espíritu Emmanuel nos esclarece en este punto cuando dice: “Los hijos problemáticos son aquellos mismos espíritus a los que perjudicamos desfigurándoles el carácter, envenenándoles los sentimientos.”

Ellos son hijos de nuestras propias obras y de nuestros propios actos en vidas pasadas. Hijos estos que la Misericordia de Dios reúne en el núcleo familiar para el debido acercamiento y la reparación a través de la convivencia y la Educación.

En el Evangelio según el Espiritismo nos enseña: “No despreciéis, por lo tanto, al hijo que desde la cuna rechaza a la madre, ni a aquel que os paga con la ingratitud: no fue el acaso el que lo hizo así y el que lo envió. Una intuición imperfecta del pasado se revela y de ella podéis deducir que uno u otro ya odió o fue odiado, que uno u otro vino para perdonar o para expiar”.

Sin embargo, no siempre estos hijos problemáticos surgen como consecuencia de desencuentros habidos en el pasado. En la mayoría de los casos es nuestra irresponsabilidad y falta de compromiso como padres en la actualidad lo que se traduce en hijos tiránicos y rebeldes.

Los padres, ejercen una influencia muy grande y tienen la misión de procurarles todos los medios para su progreso moral a través de la Educación, como encontramos en el Libro de los Espíritus.

“Dado que el Espíritu encarna con miras a perfeccionarse, durante ese periodo (la infancia), es más permeable a las impresiones que recibe y que pueden favorecer su adelanto, al cual deben contribuir quienes están a cargo de su educación.”- L.E

El Espíritu, independientemente de su pasado, encarna en un cuerpo infantil para ser educado de nuevo, es decir, ser reeducado para resolver aquellas carencias, defectos y malas inclinaciones que emergen del pasado.

“La fragilidad de los primeros años los vuelve flexibles, accesibles a los consejos de la experiencia y de quienes deben hacerlos progresar. Entonces es cuando se puede reformar su carácter y reprimir sus malas inclinaciones. Tal es el deber que Dios ha confiado a los padres, la misión sagrada por la que tendrán que responder.”-L.E

La espiritualidad nos recuerda el carácter sagrado de la paternidad. Casi siempre nos olvidamos de esta sublime misión, con terribles consecuencias en el futuro. De ello podemos extraer algunas conclusiones que pueden ayudarnos a conducirnos en la educación de estos hijos.

 En primer lugar, que nuestra actitud ha de ser siempre constructiva no permitiendo que la amargura y la desesperación tomen posiciones que dificulten aún más la relación.

No podemos olvidar que muchos padres se sienten terriblemente castigados por la culpa, planteándose en qué han podido equivocarse, recreándose en la idea de que la suerte, el azar, el destino ha querido castigarles enviándoles un hijo problemático.

Es más que conveniente rechazar estas ideas que únicamente nos procurarán tormentos y nos imposibilitarán para la responsabilidad que verdaderamente nos cabe.

En segundo lugar, que debemos mostrarnos siempre, y por encima de todo, comprensivos, amorosos y agradecidos por la oportunidad que se nos está ofreciendo, lo que modificará en gran medida de nuestros patrones mentales y de comportamiento.

La gratitud es una actitud que nos ayudará en la tarea que se nos ha encomendado.

Si sabemos que somos espíritus inmortales podemos intuir también cuantos errores pudimos cometer con anterioridad, y recibir en nuestro hogar uno de estos espíritus es la oportunidad grandiosa de rehacer el pasado cooperando en la recuperación de espíritus infelices que, posiblemente, llevaban esperando este reencuentro desde hace mucho tiempo. Por último, ofrecer a nuestros pequeños, por todos los medios, una buena Educación moral desde la más tierna infancia que les procure en el futuro herramientas adecuadas para conducirse y que posibilite el perfeccionamiento y mejora a la que son susceptibles como espíritus inmortales.

Nos cabe pues la responsabilidad de otorgarles las alas que precisan para poder volar y elevarse con seguridad para las regiones de luz.

La ocasión entonces se presenta como un momento de felicidad para la iluminación de nuestros corazones a través del Amor, la entrega, el servicio y el progreso mutuo.

Valle García

Equipo “Semillas del Futuro” del CELD y miembro de la  Comisión de Infancia, Juventud y Familia de la FEE

Artículo publicado en el “ÁNGEL DEL BIEN”

 Bibliografía:

– El Libro de los Espíritus

– El Evangelio según el Espiritismo

 

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Hoy “Encuentro en familia” en el Celd

Amigos muy queridos,

Hoy es día de “Encuentro en familia” en nuestro centro. Un día siempre lleno de alegría porque podemos compartir este momento, no sólo con nuestros niños, sino además con sus papás, abuelos y todos los compañeros del Centro Espírita.

La tarde de hoy la dedicaremos a hablar de la Obsesión, definiendo y presentando sus características a la Luz de nuestra querida Doctrina Espírita. La charla, sin duda amena y, sobre todo, muy interesante, será presentada por Humberto Werdine que se encargará de procurarnos nuevos conocimientos para una situación de plena actualidad que merece la pena conocer y prevenir.

Os esperamos a todos, como siempre, para compartir estos momentos de Luz.

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Elemento Fundamental de la Educación Espírita Infanto-Juvenil

Sin títuloEl niño es un ser espiritual, creado por Dios, ora viviendo en le plano espiritual, ora respirando en un cuerpo material. El niño es antes que nada un Espíritu reencarnado, un alma que recomienza una nueva existencia física.

Como ser espiritual, trae toda un bagaje acumulado a lo largo de su trayectoria evolutiva. Su destino es toda la perfección a la que es susceptible y, para eso, cuenta con todo el tiempo necesario, pues su esfuerzo de perfeccionamiento no se circunscribe, a penas, a una existencia terrena. En el cuerpo o fuera de él, da continuidad a su perfeccionamiento y a su caminata en la conquista de la felicidad.

Precisamos entender bien la función propia del periodo infantil para valorar la real importancia de la Educación Espírita Infanto-Juvenil.  

Al final, ¿porqué espíritus viejos, viviendo tantas veces viciados por los errores milenarios, ya dueños de tantas experiencias, precisan “entrar de nuevo en el vientre de la madre y hacerse niños de nuevo?

La función educativa de la reencarnación – como nueva oportunidad de rehacer el destino, de aprendizajes diversos y de rescate de faltas pasadas- perdería el sentido si el espíritu no ingresase de nuevo en un cuerpo infantil.

 A través de ese proceso de olvido y renovación de la vida, él puede construir una nueva personalidad mejor y más integral; puede rescatar sus Sin título2deudas sin verse continuamente oprimido por el sentimiento de culpa y vergüenza por un pasado tenebroso; puede convivir con enemigos, transformados en parientes y amigos, sin darse cuenta de ello, modificando sentimientos y rehaciendo relaciones; puede absorber elementos de nuevas culturas, aumentando su bagaje universa

Pero, la principal finalidad del Espíritu al nacer niño es la de ser educado nuevamente. Las impresiones positivas que recibe durante la infancia pueden ser determinantes en su existencia actual y hasta en próximas vidas. Precisamente, a causa del estado de semi-consciencia del Espíritu encarnado en un cuerpo infantil, sus barreras de defensa psíquica están neutralizadas: el está más tierno, más receptivo, más maleable, más abierto a todas las influencias.

De ahí la importancia de la Educación Espírita, pues educar a la Luz de la Doctrina Espírita es preparar al ser humano para enfrentar todos los momentos y adversidades de la vida en los postulados del Evangelio. Es el único medio de cultivar en el Espíritu de la criatura, desde el amanecer de la vida, el entendimiento de la práctica de las buenas obras, la adquisición de la moral y del saber, para que ella alcance el crepúsculo físico consciente de sus conquistas espirituales, conociéndose a sí misma y situándose en el Universo como colaboradora de la Divinidad Suprema.

Sin título3Bajo la óptica de la Doctrina Espírita, debemos entender que, en la juventud, el individuo ya dejó de ser niño, pero aún no es adulto. Él, Está en otra fase de su desarrollo. Etapa difícil marcada por los cambios de orden biológico, psicológico, social, él necesita más que nunca de orientación y amparo, para que pueda estar bien consigo mismo, con el prójimo y con Dios, conforme nos instruye Kardec en la cuestión 617 del Libro de los Espíritus.

Teniendo en cuenta las respuestas obtenidas por Kardec, podemos concluir que la adolescencia es, como las demás fases del desarrollo humano, de gran importancia para el Espíritu que se está preparando para, al asumir su verdadera identidad, efectuar una verificación de sus valores individuales y definirse como ser eterno.

En el joven, aun es posible corregir, compensar faltas y deficiencias de la infancia, pero de adulto la tarea de remodelación es normalmente mucho más difícil.

El hombre será lo que de su infancia se haga.

Del niño incomprendido resulta el joven rebelde y este asume la posición de hombre traumatizado, violento.Sin título4

Del niño desdeñado resurge el adolescente inseguro que modela la personalidad del adulto infeliz.

El niño es la siembra que aguarda, el joven es campo fecundado, el adulto siembra en producción.

De ese modo, conforme a la calidad de la simiente, tendremos la cosecha.

Sepamos cuidar de nuestros jóvenes, moldeándoles el carácter y la personalidad, sobres las directrices de las enseñanzas de Jesús a la Luz de la Doctrina Espírita, y, estaremos, contribuyendo para la formación de adultos más equilibrados y conscientes de sus responsabilidades delante de la construcción del Mundo del Tercer Milenio. 

“La criatura es la sonrisa del futuro en el rostro del presente. Evangelizarla es, pues, espiritualizar el porvenir, legándole la lección clara y pura de la enseñanza cristiana, a fin de que, verdaderamente, viva el Cristo en las generaciones de mañana.” (Francisco Spinelli)

Bibliografia:

Material IV Encontro de Evangelizadores – FEB


Pelos Caminhos da Evangelização − Cecília Rocha – FEB


Currículo para as Escolas de Evangelização Espírita Infanto-Juvenil – FEB


O Livro dos Espíritos −Allan Kardec


A Educação segundo o Espiritismo – Dora Incontri


Entrevista com Divaldo Franco

A Importância da Evangelização – IDE


Educação do Espírito – Introdução à Pedagogia Espírita – Walter Oliveira Alves

 CLAUDIA WERDINE

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Un buen comienzo

CIMG1809Como os anunciamos, el pasado viernes 4 de octubre se inició en el CELD, el curso de Educación Espírita Infanto-juvenil y quisimos recibir a los niños, encarnados y desencarnados, como se merecen, con mucha alegría, entusiasmo, felicidad… Poniendo en cada detalle lo mejor de nosotros mismos. Las horas previas disfrutamos intensamente adornando, colocando, programando y visualizando con mucha emoción lo que sería este encuentro con ellos, con los papás, con los compañeros y trabajadores del centro. Los globos, los adornos de mil colores, llenaron el centro de luz.Los peques saben como nadie de todas estas cuestiones, y de cómo contagiar a los adultos para que vuelvan a la infancia y disfruten como nadie. Y así fue. Todos nos volvimos como niños durante unas horas. Este tiempo, tanto los momentos previos, como el desarrollo de las actividades, fue en extremo terapéutico para todos.

Los juegos, las risas, los momentos más tiernos nos sirvieron para olvidar por un momento los problemas personales para volcarnos en ellos, en nuestros niños.

Comenzamos la tarde con una pequeña presentación sobre la actividad llevada adelante por nuestra compañera Rosa, en nombre de todo el equipo, en la que nos recordó cuales son los objetivos del proyecto. Esta presentación cumplió bien su misión de ilusionarnos a todos.Seguidamente, una de nuestras niñas, leyó un mensaje de MEI-MEI a los presentes, que nos emocionó a todos por su belleza.

Y…. ¡¡¡Llegó el teatro de marionetas!!! Con una pequeña representación sobre el valor de la amistad, tremendamente divertida y dinámica, tuvimos la oportunidad de dejar emerger el niño que todos llevamos dentro.Después, el “pinta-caras”… y el centro se llenó de mariposas, tigres, ratoncillos, gatitos, princesas…, que hicieron las delicias de todos.Concluimos con una merienda fantástica y unas recomendaciones finales para los papás. Salimos renovados, con nuevas energías para continuar en esta hermosa siembra en los corazones de los más jóvenes que son las semillas de un futuro esperanzador. Estamos seguros que habrá otras oportunidades para repetir esta experiencia enriquecedora por demás.

 

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