semillas del futuro

Educación Espírita Infancia, Juventud y Familia C.E. León Denis

Aula 5- La Oración- Por quién podemos orar

en 21 de marzo de 2017

Centro Espirita León Denis – CELD

“Quien adquiere conocimientos, mejora la vida: Aprender es iluminar. El mundo es una bendita escuela: Vamos todos a estudiar.”

Meimei

  • Tema General: La relación del Hombre con Dios
  • Tema base: La oración
  • Tema de la clase: ¿Por quién podemos orar?
  • Fecha:
  • Grupo:
  • Educadora:
  • Objetivo general: Explicar a los niños que orar es tener una “conversación” con Dios, con Jesús, con los amigos espirituales, entre ellos el Ángel de la Guarda.
  • Objetivos de la clase: Explicar a los niños que podemos orar en cualquier lugar, a cualquier hora y en cualquier sitio La oración debe ser un acto natural, habitual, espontáneo, íntimo y que se puede hacer en cualquier momento. Podemos mirar el sol y en ese momento hacer una oración dando las gracias al Padre Creador por la belleza del sol, su calor, su luz…Podemos estar con nuestros amigos y en ese momento dar las gracias al Padre por la oportunidad de tener los amigos… Mostrar al niño que para orar no es necesario estar en determinadas posiciones, ni seguir ninguna fórmula pues la oración sale del corazón. Enseñarles que la oración ha de hacerse con mucho amor y sinceridad. Hablarles de lo importante que son los buenos pensamientos y sentimientos hacia los demás.
  • Início (apertura): La oración será realizada por un niñ@ de la clase
  • Dialogo en grupo y presentación del tema: Hablar a los niños de que todos somos hijos de Dios y esta conversación que es la Oración cuando es hecha con sinceridad y desde el corazón es escuchada y siempre obtiene respuestas de Amor. Podemos orar por nosotros, pero también por nuestra familia, por nuestros amigos, por los profesores, por las personas enfermas, por la paz en el mundo, etc. La educadora preguntará a los niños ¿Por quién oráis vosotros?
  • Tiempo estimado: 5 minutos
  • Actividad de motivación: Vamos a escribir en la pizarra varias palabras que nos indique por qué podemos orar: La paz del mundo, los amigos, la familia, los animalitos. Los niños decidirán lo que poner: Los más pequeños serán ayudados por los mayores. Mientras tanto escucharan de fondo esta canción espírita:

PAZ PELA PAZ – MOVIMENTO VOCÊ E A PAZ – NANDO CORDEL (En audio)

  • Tiempo estimado: 10 minutos.
  • Actividad Principal: La educadora contará el cuento Los tres pedidos de Jorgito

Momento 1º:

LOS TRES PEDIDOS DE JORGITO

 Jorgito era un buen niño. Pertenecía a una familia, donde su papá y su mamá trabajaban mucho, pero como era el único hijo, los padres intentaban complacerlo en todos su deseos. Jorgito, tenía mucha ropa y juguetes muy variados. Y era muy educado. Obediente para con los más viejos, bondadoso y gentil con todos, conquistaba la simpatía y la amistad de cuantos lo conocieran. Así era la vida de Jorgito. Muy alegre y muy feliz.

De repente, todo cambió en la casa del buen niño: el papá perdió el empleo y la mamá se enfermó gravemente. ¡No había más alegría, ya no podía tener todo lo que deseaba!

Jorgito todavía poseía algunas ropas bonitas y no le faltaban juguetes, pues ya los tenía, pero los dulces, las frutas, aquellas golosinas que tanto les gustaba, habían desaparecido por completo. Pero eso no era lo que afligía al simpático niño. Lo que lo entristecía y abatía era el hecho de ver su madrecita enferma en la cama y el papá, muy serio, con muchas preocupaciones, siempre triste.

¡Chocolates y dulces! — pensaba él. Eran de hecho muy sabrosos y sería delicioso si todavía los tuviera. ¡Pero, más deliciosas eran las sonrisas del papá y, el va y viene de la mamá, en las labores domésticas, que volvían la casa tan alegre, tan agradable!

Así pensando, una tarde, Jorgito llegó cerca de su mamá que parecía dormida. Viéndola tranquila, se aproximó más todavía y, muy leve, acarició la cabeza de la querida enferma.

Doña Vanda, así se llamaba la señora, abrió los ojos y encontró a su lado el rostrito tristón y pensativo del hijito, le sonrió con ternura y le preguntó: — ¿En qué estás pensando, querido?

Un brillo de lágrimas apareció en los lindos ojos del niño, que le respondió: — ¡Qué triste está todo, mamita! Papá no juega más conmigo y casi nunca sonríe.

¡La casa parece abandonada! No se oyen tus pasos ni las lindas canciones que cantabas mientras trabajabas.

Doña Vanda se sintió emocionada viendo el hijo tan tristón y, para darle coraje, le dijo: — Querido, todo eso pasa. Ten paciencia, hijito. Mamá estará bien y papá encontrará el empleo que tanto necesita. Dios ha de permitir que eso suceda. — ¿Y Dios demorará mucho en permitir que eso suceda? La mamá sonrió y le dijo cansada: — ¡No sé, hijo! Él es el que sabe lo que nos conviene. Pero confiemos en su gran bondad.

Y Jorgito decía: — Entonces yo le voy a pedir al Papá del cielo que cure a mi mamita bien rápido y que mi papito vuelva a estar alegre. Doña Vanda le iba a responder, pero tocó el timbre de la puerta, indicando que alguien llamaba.

Inmediatamente Jorgito fue a abrir. Era una vecina muy pobre que venía a pedir, de favor, un poco de leche para darle al hijo enfermo.

Jorgito corrió enseguida a la cocina. Pero no había leche en la casa. Muy triste, regresó a la puerta. Entonces, cuando pasaba por la sala, mirando sobre el sofá uno de sus bonitos juguetes, tomó uno sin vacilar.

— Nosotros no tenemos leche, pero aquí está este juguete. Llévelo a su hijo enfermo. La señora lo abrazó, agradecida y se retiró. Jorgito, quedó en la puerta, mirando la vecina que se alejaba apresurada. — ¡Qué pena que nosotros no podamos ayudar a los otros! — suspiró él. Cerró la puerta y nuevamente se acercó a la querida enferma.

Por la noche después de abrazar el papá y la mamá, el niño se recogió en su cuarto. Ya acostado, listo para dormir, se viró para la ventana abierta. La noche estaba linda.  Un bonito resplandor de luna llena envolvía todo en suave y tranquila claridad, mientras una infinidad de estrellas, como piedras diamantinas, brillaban en el cielo. Entonces, el pensamiento de Jorgito se elevó al Creador de todas las cosas y sus labios se movieron dejando pasar una oración que salía del fondo de su corazón.

— ¡Papá del cielo! — decía él. — ¡Cure a mi mamita! ¡Haga que papito no esté más triste!

Enseguida cerró los ojos para dormir. En eso se recordó de la vecina que vino a pedir un poco de leche para el hijito enfermo. Jorgito entonces pensó: “ya hice dos pedidos en la misma oración, al Papá del cielo. ¿Será que puedo hacer uno más? ¿No sería demasiado? ¿Si Dios, para atender el tercero, no atendiera los dos primeros? Ahí la mamá no se curaría y el papá no estaría alegre”. Él estaba indeciso, pero la bondad de su corazón venció y oró otra vez.

— Papá del cielo, haga que el niño enfermo se sane y no deje que le falte la leche.

Al día siguiente, se levantó bien temprano. Corrió al cuarto de la mamá: Doña Vanda no había mejorado nada y estaba muy abatida. Jorgito quedó desilusionado, pero su mamá le pidió que tuviera paciencia y continuara orando, pues Dios escucharía sus oraciones. El niño se tranquilizó un poco, aunque a la hora del almuerzo tuvo otra decepción, el papá regresaba y continuaba triste, realmente muy triste. ¡Pero, en la tarde tuvo una gran alegría! Estaba en la ventana, cuando se acercó la mamá del niño enfermo. Le dijo que estaba contenta, pues el hijito estaba feliz con el juguete, y que hasta había mejorado. Además de eso, una bondadosa señora le había enviado una caja con muchas latas de leche en polvo. ¡Jorgito estaba radiante! Y aquella noche, lleno de esperanza y sintiéndose feliz con lo que le había sucedido a la vecina, oró nuevamente. — ¡Papá del cielo! ¡Muchas gracias por haber atendido uno de mis tres pedidos! ¡No olvide de curar a mi mamá y que mi papito no esté más triste! ¡En la tarde del día siguiente, tuvo otra alegría! Estaba al lado de la mamá, cuando oyó la voz del papá, que llegaba. ¡Y qué contento venía su papito! ¡No parecía el mismo! ¡Estaba empleado! ¡Había conseguido un buen empleo! El niño miraba encantado al papá.

¡Volvía a ver en aquel rostro querido la sonrisa que tanto amaba!

En la oración de aquella noche, Jorgito decía así:

— ¡Dios bondadoso! ¡Muchas gracias por haber atendido dos de mis pedidos! ¡Sólo falta curar a mi mamita, Papá del cielo!

Y así oraba el niño, todas las noches, sin desanimarse.

Cierto día, su papá llegó a la casa acompañado de un señor muy simpático. Era un nuevo médico, muy famoso, recién llegado a aquella ciudad.

El doctor examinó atentamente la enferma y le cambió todo el tratamiento. Le recetó nuevas inyecciones, nuevas medicinas. Los días fueron pasando. ¡Poco a poco, doña Vanda recuperaba la salud, hasta que, finalmente, fue declarada curada, completamente curada! Cuando Jorgito oyó la mamita cantar, sintió tanta alegría, que no se contuvo. Corrió para el jardín y, mirando para el lindo cielo azul, así dijo emocionado: — ¡Papá del cielo! ¡Estoy muy contento! ¡Muchas gracias! ¡Muchas gracias por haber atendido mis tres pedidos! Nuevamente la felicidad volvió a habitar la casa del buen niño.

FIN

Momento 2º: La educadora explicará después de conversar con los niños sobre la historia de Jorgito, que aunque a veces nuestros pedidos parecen no obtener respuesta, debemos confiar en Dios porque quizá lo que pedimos no es conveniente en ese momento. Enfatizar que Dios siempre, siempre, nos otorga aquello que es bueno y necesario en cada momento y que siempre escucha nuestras oraciones. Es importante que tengamos fe y esperanza. Además, resaltar el valor que tiene la oración cuando la hacemos para otro como acto de amor y de caridad.

Actividad creativa y manual: Vamos a realizar un árbol de los deseos, deseos que serán valores universales para toda la humanidad. Para ello la educadora llevará todas las partes del árbol, los niños que sepan escribir, pondrán todas las palabras, entre todos formaremos un gran árbol pegando las partes en la pared.

  • Tiempo: 45 minuto
  • Oración de Cierre: La oración la realizará otro niñ@
  • Bibliografía y webs:
  • Abecedario del bien: Francisco Cándido Xavier por el espíritu Meimei.
  • Manual de actividades de Educación para la infancia. Módulo I El Espiritismo. Unidad 2- La relación del hombre con Dios – La Oración. Oración de gratitud.

https://comisioneducacionfee.wordpress.com/

  • Cuento:(Extraído del Manual de Evangelización Infantojuvenil, Ciclo Primario, Programa A, Alianza Editorial) Revisión y Adaptación: Valle García)
  • Audio: Youtube

Evaluación

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