semillas del futuro

Educación Espírita Infancia, Juventud y Familia C.E. León Denis

Educar y Amar

amar-a-los-demasEl mundo de los niños es diferente del mundo de los adultos. Es un mundo de sueños y de aspiraciones nobles. Un mundo amoroso, lleno de ternura y ansiando comprensión. Kardec escribió que los niños son espíritus que se presentan en el mundo con los vestidos de la inocencia. Espíritus maduros que se hacen pequeñitos y tiernos para poder entrar en el Reino de los Cielos. Regresan a la fuente de la vida, se renuevan en las aguas pulidas de la esperanza, recomienzan la existencia con grandes planes de trabajo delineados en lo íntimo. Son frágiles y parecen puros por que precisan atraer el amor de la gente grande. Carecen de amor e imploran cariño.

Las investigaciones pedagógicas entre las tribus salvajes revelan que los niños de las tribus, al contrario de lo que suponían algunos teóricos, no eran tratados con brutalidad sino con reserva y cariño. Para el salvaje el niño era como un extranjero que llega a la tribu, pero un extranjero que puede ser un amigo. Antes de integrarlo en la vida social ellos los mantenían en observación, procurando atraerlos con amor. Después de los rituales de integración, los adolescentes continúan siendo encarados con ternura y tratados con cariño.

La finalidad de esas investigaciones es favorecer el descubrimiento de la verdadera naturaleza de la educación. En los pueblos civilizados la educación aparece muy compleja, revestida de numerosos artificios técnicos y teóricos, perturbada por sofismas y sujeta a intereses múltiples. En los pueblos salvajes ella podría ser observada en la fuente, está aún pura y desnuda como la verdad. Es lo que las investigaciones revelan que la educación, en su verdadera esencia, un acto de amor por el cual las consciencias maduras actúan sobre las inmaduras para elevarlas a su nivel.

Educar es amar, por que la mecánica de la educación es la ayuda, el amparo, el estímulo. La vara, el indicador, la palmadita, las descomposturas y los gritos pertenecen a la domesticación y no a la educación. La violencia contra el niño es un estímulo negativo que despierta sus reacciones inferiores, despierta la fiera del pasado en la criaturita vestida de inocencia que Dios nos envió. Solo el amor educa, solo la ternura hace que las almas crezcan en el bien.

El peligro del ejemplo

El comportamiento de los adultos, no solo en relación con los niños sino también alrededor de los niños, tiene sobre ellos un poder mayor de lo que generalmente pensamos. El ejemplo es una didáctica viva. Por esto mismo es peligroso. Acostumbramos decir que los niños aprenden con facilidad las cosas malas y difícilmente las buenas. Y es verdad. Pero la culpa es nuestra y no de los niños. Nuestros ejemplos ejercen mayor influencia sobre ellos que nuestras palabras. Nuestra enseñanza oral es casi siempre falsa, insincera. Enseñamos lo que no hacemos y queremos que los niños sigan nuestras palabras. Pero ellos no pueden hacer esto porque aprenden mucho más por la observación, por el contagio social que por nuestra palabrería vacía.

Renouvier decía que aprender es hacer y hacer es aprender. Nosotros mismos, los adultos, solo aprendemos realmente alguna cosa cuando la hacemos. En la niñez el aprendizaje está en función de su instinto de imitación. La niña imita a la madre (y a la profesora), el niño imita al padre (y al profesor). De nada vale la madre y el padre, la profesora y el profesor enseñaren buen comportamiento si no dieren ejemplo de lo que enseñan. Las palabras entran por un oído y salen por el otro, pero el ejemplo queda, el ejemplo cala en el alma infantil. Tagore, el poeta, decía que el niño se alimenta del suelo social por las raíces de la especie, pero que también extrae de la atmósfera social la clorofila del ejemplo. El psiquismo infantil es como una fronda abierta en el hogar y en la escuela, agotando ávidamente las influencias del ambiente.

J.Herculano Pires
Extraído del libro “Pedagogía espirita”

 

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CUENTO: EL GUSANITO QUE SOÑABA CON ALAS DE COLORES

rainbow-hermanUn lindo cuento que nos habla de la importancia de ser constantes y cómo con esfuerzo y seguridad conseguimos lo que nos proponemos.

El gusanito que soñaba con alas de colores

Javier tenía una caja de zapatos con agujeros. Había metido varios gusanos de seda que alimentaba con hojas de morera. Su madre le había dicho que se tenía que ocupar de ellos, no podía dejarles morir o pasar hambre. Su amigo Daniel consiguió adoptar un perro y para ello tuvo que salir todos los días media hora por la mañana y media hora por la tarde, con una correa de perro en la mano para demostrar que era capaz de ser constante y responsable. Si no hacia eso, no podía tener un ser vivo a su cuidado. Lo hizo y consiguió tener su perro.
Javier no aspiraba a tanto, se conformaba con tener en la terraza de casa sus gusanos de seda.
Por la noche cuando Javier descansaba, Sano y Gus, los dos pequeños gusanillos, que así se llamaban, hablaban de sus preocupaciones.
Gus decía que podían convertirse en mariposas y fabricar hilos de seda con los que se hacían maravillosas y brillantes telas. Sano no se lo creía, siempre tenía miedo y poca seguridad en sus fuerzas. No creía posible que un feo, pequeño y simple gusano fuese capaz de convertirse en un insecto tan bello y capaz de fabricar seda.
Para ello es necesario aprender y seguir unas normas. Sano no quería normas, no le apetecía comer morera, quería salir de paseo por el césped todos los días. Gus le advertía que era peligroso, había muchas golondrinas que estaban deseando darse un festín con gusanillos intrépidos.
Por el contrario Gus hacia todo lo que podía por convertirse en una mariposa capaz de fabricar seda.
Vio a Sano sin fuerzas a su lado, se compadeció de él y le acompañó hasta un arbusto. Era su decisión y él como buen amigo le ayudó.
Gus volvió a su caja, empezó a cambiar de color, de forma y un día Javier vio en su caja una preciosa mariposa con alas y un capullo de seda a su lado.
No había sido fácil, pero valió la pena ver cumplidos sus sueños. La confianza en las normas que había seguido tenían este resultado. Hay que arriesgar para conseguir lo que queremos. Nadie consigue nada sin hacer nada.

¿Qué aprendemos con nuestro cuento de la semana?

Aprendemos a ser mejores.

A veces no entendemos el motivo que nos mueve a hacer algunas cosas, pero tenemos que seguir unas normas para conseguirlo.
Si somos responsables y nos ocupamos de algo, no nos podemos cansar de hacerlo.

Aprendemos biología.
Los insectos son animales invertebrados, no tienen huesos. Los invertebrados se clasifican en moluscos, gusanos, equinodermos, celentereos, insectos y protozoos.

 Publicado en: http://actividadesinfantil.com/temas/educacion-emocional

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Cuentos para disfrutar en familia

Las vacaciones ya están aquí y tenemos mucho tiempo libre para disfrutar en familia, para jugar, pasear, hacer deportes y, también para leer mucho.

Aquí encontraréis muchos cuentos para leer junto a los niños y educarlos en valores como el amor, el respeto, la solidaridad…

Disfrutad mucho!!

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Mi hijo y las mañanas

Beso padres e hijo(2)Esta mañana como de costumbre, antes de salir a trabajar, visité el dormitorio de mi hijo.
Considero una especie de ritual sagrado de todas las mañanas: llegar muy cerca de su cuna, arreglar su manta con cuidado, acomodarlo con cariño para que no se destape.
Luego, paso mis manos algunas veces, por su pelo suave y digo en pensamiento: “¡Como te quiero!”
Él normalmente se mueve con suavidad, como si reaccionara de alguna forma al estímulo externo durante el sueño.
Sigue allí en silencio, en paz, preparando su pequeño cuerpo y su alma para más un día de descubrimientos felices.
Diciendo hasta luego, me aparto buscando no hacer ruido y salgo puerta afuera con el alma liviana, listo para enfrentar el mundo más un día.
Más tarde, cuando lo vea otra vez él ya estará despierto, correteando por la casa, jugando con sus cochecitos, me concederá una alegría más: de recibirme con su sonrisa, que sin nada decir, lo dice todo.
Por más que sean difíciles algunos días, aunque las batallas sean arduas y desgastantes, todo se calma, todo se conforta con aquella sonrisa.
Las sonrisas de los niños tienen un poder casi mágico y más aún las de nuestros hijos.
Ellos parecen querer hacernos percibir que, aunque la vida sea tormentosa, llena de pequeñas y grandes espinas que producen dolor, aún existe mucha alegría.
Aunque en este exacto instante existan innúmeras personas deseando no seguir viviendo, debilitándose en las luchas, queriendo desistir, existen otras tantas almas dando gracias por la vida, en júbilo contagioso.
Estoy seguro de que “ser padre” es un motivo a más de alegría plena, de gratitud a Dios y una de las muchas razones por las cuales debemos continuar siempre, sin desistir.
Mi hijo y las mañanas me enseñan siempre esta lección preciosa, la de renovación, de renacimiento del agua y del Espíritu.

* * * * * *

Muchos padres se quejan de no haber visto crecer a sus hijos.
¡Pasa tan rápido! ¡No lo recuerdo más! – son frases que oímos con frecuencia.
¿Estamos pendientes de nuestros hijos como deberíamos? ¿De verdad, pasa así tan rápido como para guardar tan pocos recuerdos?
O algo está mal con el tiempo, o existe algo equivocado en nosotros.
Sería muy bueno oír de un padre, de una madre: Recuerdo cada nueva conquista, cada día de la infancia, cada nueva palabra…
Sería agradable poder oír: Disfruté cada día a tu lado, hijo mío, cuando eras pequeño, como si fuese el último. No perdí ninguna oportunidad junto a ti.
Aprovechemos el tiempo junto a ellos, a cualquier edad, en cualquier condición de la vida.
Disfrutemos la existencia a su lado, escribiendo en el corazón cada belleza, cada nueva descubierta, sacando fotos con el alma – registrando en la intimidad del ser cada sonrisa de su rostro.

Redacción del Momento Espírita.

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La lectura: una buena ocasión para pasar tiempo con nuestros hijos

ninos-leyendoAmigos,

La calidad del tiempo que pasamos con nuestros peques es fundamental para su desarrollo integral. Lo sabemos, somos conscientes de ello. Por eso, os dejamos una propuesta maravillosa, pues no hay nada que guste más a nuestros niños que compartamos un tiempo con ellos de fantasía leyendo un buen libro en el que, además, juntos podamos aprender.

En este link podréis encontrar un amplio listado de cuentos cortos para el aprendizaje de valores con ilustraciones muchas veces hechas por los propios lectores y con la posibilidad de enviar vuestro propio cuento. ¿No es maravilloso?

¡¡QUÉ DISFRUTÉIS DE UNA BUENA LECTURA!!

CUENTOS INFANTILES CORTOS

 

 

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Decisión por la Vida

casitaEl último fin de semana de mayo de 1995, el actor Christopher Reeve, más conocido como súper-hombre participaba de una competición hípica y sufrió una tremenda caída.
Su cuerpo, de 1.93m y 97 kilos, aterrizó de cabeza, rompiéndose las dos vértebras cervicales superiores.
Cuando el médico le dijo que tendría que enfrentar una delicada cirugía y que quizás no sobreviviera, pensó en morir.
¿No sería mejor? Al fin de cuentas le ahorraría a todos un montón de problemas.
La vida se hizo difícil. Cuando la familia y los amigos llegaban él se sentía feliz. Pero cuando todos se marchaban y se quedaba allí, sólo, echado, mirando las paredes, realmente se sentía muy triste.
Inmóvil, lograba adormecer y soñar. Soñar que estaba de nuevo cabalgando, representando. Al despertarse, se daba cuenta que no podría hacer nada más de todo aquello.
Su esposa, con quien se había casado tres años antes, entró un día en la habitación del hospital y le dijo: “quiero que sepas que estaré contigo hasta el final, no importa lo que suceda. Tú aún eres tú y yo te amo.”
Él movió los labios, y le respondió: “eso está mucho más allá de los votos del casamiento: en la salud y en la enfermedad.”
Aquel día él decidió que viviría. Días más tarde, su hijito de tres años también le trajo nuevas esperanzas.
El niño jugaba en el suelo cuando de repente miró hacia arriba y dijo:
– Mamá, papá no mueve más los brazos. Sí, concordó la madre. Es verdad.
– Papá no puede más correr, continuó el niño. La madre volvió a concordar.
Entonces el chico hizo una pausa, frunció el ceño como si estuviera concentrándose y dijo alegre:
– ¡Pero papá todavía puede sonreírse!
Eso hizo con que el actor decidiera definitivamente no partir. Viviría, aprendería a respirar sin la ayuda de la máquina. Viviría, aunque fuera para siempre en una silla de ruedas, sin moverse.
Él tenía una familia. Y esa familia lo amaba. Recientemente, tuvo la oportunidad de narrar para una revista: “estoy feliz por haber decidido vivir. Los que están cerca de mí también se sienten felices.
En noviembre de 1995, en el día de acción de gracias, fui para casa a pasar el día con mi familia por la primera vez desde el accidente. Cuando volví a ver nuestro hogar, sollocé, mientras Dana, mi esposa, me abrazaba.
A la hora de la cena, cada uno de nosotros dijo algunas palabras sobre lo que estábamos agradeciendo.
Cuando llegó la vez del pequeño de tres años, él dijo simplemente: ¡Papá!
***
La familia es de gran importancia para el hombre.
El amor es el poder creador más vigoroso de que se tiene noticias en el mundo.
Su vigor es responsable por las obras grandiosas de la humanidad.
En un hogar, donde reina el amor, todas las dificultades pueden ser superadas, porque este sentimiento impulsa al individuo hacia delante y se hace refugio para la victoria sobre todos los percances.

Enviado por Momento de Reflexión

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Preciosa historia sobre los prejucios: “El vendedor de Globos”

vendedor_globosEra una tarde de domingo en una  pequeña ciudad. El parque estaba repleto de personas que aprovechaban – como ya hacían hace años sus padres y abuelos – del día soleado y con temperatura suave, para pasear, encontrarse con los amigos, conversar y, al mismo tiempo, llevar a sus niños para jugar en los diversos juegos infantiles, montados con esmero y eficiencia por el alcalde de aquella ciudad.

En medio de la plaza se destacaba el aspecto colorido del carrito del vendedor de globos, que había llegado pronto, aprovechando la clientela infantil que ya estaba en la plaza, a fin de ofrecer sus globos y, así, ganarse un salario.

Como buen vendedor que era, llamaba la atención de los niños hablando de sus globos y soltando globos de colores para que, al elevarse en el aire, anunciasen visualmente que los globos ya estaban a la venta.

No muy lejos del carrito, un niño negro observaba como soltaba los globos.

Acompañó un globo rojo soltarse de las manos del vendedor y elevarse lentamente por los aires, alejándose, por la altura, de la plaza.

Algunos minutos después, un globo azul fue soltado y subió a los cielos.

Luego, en seguida, un nuevo globo de color amarillo, se elevaba lentamente, seguido de otro de color blanco.

El niño, de mirada atenta, seguía cada uno de ellos. Estaba imaginando mil cosas….

Intrigado, el muchacho notó que había un globo de color negro que, a pesar de estar junto con los demás globos, el vendedor no soltaba.

Se aproximo a él y preguntó:

– Señor, si soltara el globo negro, ¿él subiría tanto como los otros?

El vendedor sonrió, como quien entendía la preocupación del muchacho, cortó el cordón que prendía el globo negro y, mientras él se elevaba en el aire, le dijo:

– No es el color, hijo, es lo que está dentro de él lo que le hace subir. ¿Has entendido?globos

El niño sonrió con satisfacción y agradeció al vendedor y marchó saltando, para confundirse con los muchachos que coloreaban el parque en aquella soleada tarde.

El vendedor de globos le acababa de enseñar una bella lección de fraternidad: no es el cuerpo, ni el color, ni la raza, ni tampoco la posición social, ni la religión o las apariencias… es lo que está dentro de cada uno lo que le hace subir.  

                                                                           Alexandre Rangel (adaptação)

Fonte: Livro “Pequenas Estorias…Grandes Ensinamentos” – Jose Venicio de Azavedo

Jornal MUNDO ESPIRITA, agosto 2003

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Cuento: “Lina, la lagartija”

papel-gecoLina, pequeña lagartija, estaba en la pared de una casa y oyó dos chicos conversando. Eduardo, el mayor, mirando para lo alto con cara de enfado, dijo para el hermano de sólo dos años:

— ¡Voy a acabar con ese bicho horrible! No sirve para nada y afea nuestra casa.

Llena de miedo, Lina corrió a esconderse en un rincón, entre las tablas del revestimiento, donde vivía con su madre. Ella estaba muy triste, y la madre quiso saber el motivo de tanta tristeza.

— ¡Ah, mamá! ¡El chico, aquel que llaman Eduardo, dijo que soy horrible y que no sirvo para nada!

La madre, cariñosa, procuró calmarla, levantándole el ánimo.

— Lina, la belleza es algo que depende del gusto de cada uno. Tú eres mi hija y yo te encuentro linda. ¡Y nosotras, las lagartijas, somos muy útiles, sí!

En ese momento, la madre-lagartija se calló porque entró en la sala la dueña de la casa. Luego enseguida, apareció el chico con un palo en la mano. Él miró para lo alto y preguntó:

— ¿Dónde esta ella? ¿Dónde se escondió? ¿Dónde?

Sorprendida, la señora quiso saber:

— ¿Ella quién, hijo mío?

— ¡Aquella lagartija horrorosa! Estaba allí ahora mismo — gritaba él, indicando con el dedo el alto de la pared.

La madrecita, más experimentada y amorosa, dijo:

— Eduardo, deja al pobre bichito en paz. La lagartija no te hizo nada. Es un ser creado por Dios, como nosotros, y merece respeto.

— ¡Pero, mamá! ¡Esa lagartija no sirve para nada.

— Tú te engañas, hijo mío. Las lagartijas tienen un papel muy importante: ellas se alimentan de insectos nocivos y, de ese modo, colaboran en la limpieza de nuestra vivienda.

— ¿Es eso verdad, mamá?

— Sí. Es verdad.

El niño pensó un poco y replicó:

—    ¿Mamá, pero son seres creados por Dios?    

— A buen seguro, hijo. Dios, nuestro Padre, es el creador de todo el universo. ¡Todo lo que existe es obra de Dios! Plantas, animales, seres humanos, finalmente, toda la Naturaleza; nuestro planeta Tierra y todo lo demás que existe en el cosmos.

— ¿Pero para qué Dios creo todo eso?

— Para la evolución. Todos nosotros progresamos siempre, continuamente. Podemos decir hasta que nosotros ya fuimos lagartijas arrastrándonos todo el tiempo por las paredes.

— ¡No creo! ¿Y las hormigas? ¿Los insectos? ¿Las mariposas? ¿Los pájaros? ¿Los animales feroces? Y…  

— Es verdad, Eduardo. Cuando el Padre creó el principio inteligente, o espíritu, él comenzó bien pequeñito, como simple molécula y fue desarrollándose a lo largo del tiempo, pasando por las diversas especies, progresando siempre hasta alcanzar la fase de ser humano. ¿Entendiste?

El chico se tocaba la cabeza, mirando para la pared, donde dos lagartijas estaban paradas, ojos abiertos, cuello estirado para el frente, como si estuvieran oyendo, interesadas, la conversación de él con la madre.

— ¡Espíritu yo sé lo que es! ¿Pero cómo progresa él?

— A través de las reencarnaciones, o vidas sucesivas.

— ¡Ah!… — ¿y eso no tiene fin?

— Claro que tendrá un fin. Cuando aprendamos a amar como Jesús nos enseñó y cuando haya alcanzado todo el conocimiento. Entonces, será un espíritu perfecto. Jesús, para nosotros, es el símbolo de la perfección.

El chico estaba perplejo y pensativo.

— ¡Pero va a tardar mucho, mamá!

— Ciertamente. Pero eso no importa. Tendremos todo el tiempo que nos sea necesario.

Eduardo irguió la cabeza para lo alto y miró a las dos lagartijas con más respeto. Dentro de sí un nuevo concepto se hubo instalado: como él, ellas también eran hijas de Dios.     

Se volvió para la madrecita, haciendo un gesto con las manos y se rindió:

— ¡Al final, ellas no son tan feas así!!

La madre sonrió y abrazó al hijo con infinito amor.

En lo alto de la pared, la lagartija-madre abrazó a Lina. Ellas estaban contentas. La conversación entre madre e hijo fue muy instructiva para ellas también, que ahora se sentían más valoradas.

— ¿Tú oíste, Lina? ¡Nosotras también somos hijas de Dios!

Y de aquel día en delante, no necesitaron más tener miedo de Eduardo. Él se transformó, pasando a respetar a todos, fueran plantas, animales o seres humanos.

En la escuela, al percibir que él había cambiado, los compañeros quisieron saber la razón, y Eduardo les contó sus nuevos conocimientos, mejorando la relación de todos con el mundo en que vivían.    

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MEIMEI

(Recibida por Célia X. de Camargo, em Rolândia-PR, em 2/5/2011.)   

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Una historia para niños: “Confianza”

Isabela, niña viva y alterada, estaba haciendo siempre cosas equivocadas y era repreendida por los padres.

Como el padre estaba menos en casa, a causa del trabajo, difícilmente llamaba su atención, pero cuando lo hacía, se quedaba enfadado y hablaba firme:

 — ¡Nunca más hagas eso, jovencita!

Con miedo, Isabela se encogía, prometiendo nunca más hacer nada equivocado. Y, por eso, ella creía que el padre no la amaba.

El Día de los Padres se aproximaba y habría una gran fiesta en la escuela y todos los niños estaban eufóricos. 

Habría una presentación artística, con músicas, bailes y hasta una pieza de teatro. Las madres harían tartas, sandwiches y refrescos. Para finalizar, cada padre recibiría un regalito confeccionado por el propio hijo.

Con anticipación, los alumnos comenzaron a adornar el salón con lindas cintas y flores coloridas.

Isabela estaba en la mayor expectativa. Amaba mucho a su padre y quería demostrar su amor por él en esa fiesta. En casa, tres días antes, ella avisó:

— Papá, el domingo tienes una fiesta en la escuela. ¿Tú vas, no es?

— Voy, sí.

En ese instante, el padre se llevó la mano a la cabeza, acordándose de alguna cosa, miró a la madre, con expresión preocupada, y dijo:

— Querida, mañana voy a tener que viajar.

Al oír la noticia, la niña abrió los ojos, sorprendida y decepcionada:

— ¡Papá! ¿Quieres decir que tú no vas a la fiesta?

— ¡Claro que voy, hijita!

— ¿Y si no consiguieras llegar a tiempo? ¿Por qué tienes que viajar inmediatamente mañana?…

El padre le explicó que tenía un negocio urgente que realizar.

— No puedo dejar de ir. Pero te prometo que llegaré para la fiesta.

Aquella noche, Isabela no consiguió dormir bien. Por su cabecita pasaban mil pensamientos: “A mí padre no le gusto. Si él me amara y se preocupase por mí, no viajaria. ¿Será que él no sabe lo importante que es esa fiesta para mi?”.

A la mañana siguiente, el padre se despidió, abrazando a la hija con cariño:

— Isabela, prometo que estaré de vuelta el domingo.

Colocando la maleta en el coche, él partió.

Isabela pasó aquel día ensayando la pieza y ayudando en el arreglo del salón.

Cuando terminaron, estaba lindo.

Ella volvió para casa cansada y con hambre. Cenó y se durmió enseguida.

Por la mañana tempranito, el teléfono sonó. Era alguien avisando que su padre había sufrido un accidente. La madre quedó trémula, afligida, intentando obtener noticias del marido. Después, con cuidado, contó a la hija:

— Isabela, tu padre tuvo un pequeño accidente y el coche estaba con problemas, pero no es nada. Después él estará aquí con nosotras.

— Mi padre no viene, mamá. Él no viene. ¡Estoy segura! — dijo la chica poniéndose a llorar, aterrorizada.

La madre la abrazó com afecto, tranquilizándola:

— Claro que él viene, hija mía. Confía en Dios, que también es Padre. Vamos a orar y estoy segura de que el Señor atenderá nuestros pedidos.  

— Yo no voy más a la fiesta, mamá.

— ¿Como no, hija? ¡La fiesta que ayudaste a preparar! ¿Y quien hará tú papel en la pieza teatral?

— No sé y no me importa.

— Isabela, tú estás demostrando que no confías ni en tu padre ni en Dios, hija mía. Y también que no tienes respeto por el trabajo de los otros. ¡Sin ti, tus compañeros no podrán presentar la pieza!

La niña se quedó callada, pensativa. Su madre tenía razón. Ella debería confiar más en Dios y también en el padre que siempre había hecho todo por ella, que nunca la había decepcionado. Elevando el pensamiento, oró mucho suplicando a Dios que protegiese a su padre, que nada de malo le sucediese y que el volviese bien para casa.

Aún, las horas pasaban y el padre no llegaba.

A la hora marcada, con el corazón apretado, fueron para la fiesta. Comenzó la presentación y los números fueron sucediéndose. El último era la pieza.

Cuando las cortinas se abrieron, Isabela lanzó una mirada por la asistencia, esperando ver al padre. Pero vanamente. Él no había llegado. Concentrada, en aquel momento ella sólo penso en su papel que estaba representando.

En la última escena, Isabela iba a decir un texto dirigido a los padres. Entonces, ella se volvió de frente para el público. En eso, sorprendida y aliviada, ella vio a su padre en medio del pueblo. Con una cura en la cabeza, pero risueño.  

Con lágrimas, Isabela dijo en voz bien alta:

— Papá, tú eres muy importante en nuestra vida. ¡Nosotros te amamos y confiamos en ti! ¡FELIZ DÍA DE LOS PADRES!

Isabela, con el regalo en las manos, descendió del escenario y corrió junto al padre.

— Pensé que tú no vinieras, papá.

— Gracias a Dios, estoy aquí. Yo jamás iría a decepcionarte, hija mía.

Abriendo los brazos, ellos se abrazaron con infinito amor, mientras ella agradecía a Dios por tenerlo que vuelta.

Tia Célia

Espiritismo para niños
Autora: Célia Xavier Camargo
Edición 273 – 12 de agosto del 2012

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La Educación

Es por la educación que las nuevas generaciones se transforman y perfeccionan. Para una sociedad nueva son necesarios hombres nuevos. Por eso, la educación desde la infancia es de importancia capital.

No basta al niño los elementos de la ciencia. Aprender a gobernarse, a conducirse como ser consciente y racional, es tan necesario como saber leer, escribir y contar: es entrar en la vida armado no solamente para la lucha material, sino, principalmente, para la lucha moral. Es en eso en lo que menos cuidado se tiene. Prestase mucha más atención en desarrollar las facultades y los lados brillantes del niño, que sus virtudes. En la escuela, como en la familia, hay mucha negligencia en esclarecerles sobre los deberes y sobre su destino. Por lo tanto, desprovisto de de principios elevados, ignorando el objetivo de la existencia, en el día en que entre en la vida pública se entrega a todas las trampas, a todos los arrebatos de las pasiones, en un medio sensual y corrompido.

Incluso en la enseñanza secundaria, se empeñan en llenar el cerebro de los estudiantes con un acervo indigesto de nociones y hechos, de fechas y nombres, todo en detrimento de la educación moral. La moral de la escuela, desprovista de sanción efectiva, sin ideal verdadero, es estéril e incapaz de reformar a la sociedad.

Más pueril todavía es la enseñanza dada por los establecimientos religiosos, donde los niños son dominados por el fanatismo y la superstición, no adquiriendo sino ideas falsas sobre la vida presente y la futura. Una buena educación es raras veces, obra de un maestro. Para despertar en el niño las primeras inspiraciones al bien, para corregir un carácter difícil, es necesario a veces la perseverancia, la firmeza, una ternura de que solamente el corazón de un padre o de una madre puede ser susceptible. Si los padres no consiguen corregir a los hijos, ¿cómo podría hacerlo el profesor que tiene un gran número de discípulos para dirigir?

Esa tarea, sin embargo, no es tan difícil como se piensa, pues no exige una ciencia profunda. Pequeños y grandes pueden realizarla, a condición de que se imbuyan del objetivo elevado y de las consecuencias de la educación. Sobre todo, es preciso que recordemos que esos espíritus vienen a cohabitar con nosotros para que les ayudemos a vencer sus defectos y les preparemos para los deberes de la vida. Estudiemos desde la cuna, las tendencias que el niño ha traído de sus existencias anteriores, apliquémonos en desarrollar las buenas y aniquilar las malas. No le debemos dar muchas alegrías, pues es necesario habituarle desde pronto a la desilusión, para que pueda comprender que la vida terrestre es ardua y que no debe contar sino consigo mismo, con su trabajo, único medio de obtener su independencia y dignidad. No tratemos de desviar de él las acciones de las leyes eternas. Hay obstáculos en el camino de cada uno de nosotros, solamente el criterio enseñará a eliminarlos.

La educación basada en una concepción exacta de la vida, transformaría la faz del mundo. Supongamos cada familia iniciada en las creencias espiritualistas sancionadas por los hechos y enseñándolos a los hijos, al mismo tiempo que la escuela laica les enseñase los principios de la ciencia y las maravillas del universo: una rápida transformación social se operaría entonces bajo la fuerza de esa corriente doble. Todas las llagas morales son provenientes de la mala educación. Reformarla, colocarla sobre nuevas bases traería a la Humanidad consecuencias inestimables. Instruyamos a la juventud, aclaremos su inteligencia, pero, ante todo hablemos a su corazón, enseñémosles a despojarse de sus imperfecciones. Recordemos que la sabiduría consiste en volvernos mejores.

DENIS, Léon. Despues de la Muerte. 17. ed. FEB, Rio de Janeiro, 1991, p. 309-312.

Tradución: Claudia Bernardes de Carvalho

Ilustración: site Educación em Valores

 

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